La captura de CO₂ es la tecnología que permite retener el dióxido de carbono liberado en procesos de combustión antes de que se emita a la atmósfera. Cuando procede de biomasa forestal, este CO₂ es de origen biogénico: el carbono que los árboles absorbieron durante su crecimiento y que, al capturarse en lugar de liberarse, evita sumar carbono nuevo al ciclo natural.
Es una tecnología que refuerza el papel de la biomasa en la descarbonización, reduce la dependencia de combustibles fósiles y abre nuevas vías de aprovechamiento del carbono capturado, ya sea mediante su almacenamiento permanente o su uso en la producción de combustibles sintéticos. En Greenalia avanzamos en esta tecnología en nuestra planta de biomasa de Curtis-Teixeiro, con un volumen de más de 500.000 toneladas de CO₂ biogénico al año, y seguimos trabajando en los próximos pasos de este proyecto.